jueves, 8 de mayo de 2008

Aveces...solo aveces

Incluso yo admito la necesidad, de perdonarse a uno mismo, y de darse un tiempo, para despedir algunas cosas necesarias, o aveces no, aqui va el epitafio de algo que no nacio.

DESPEDIDA

Eres como una hoja de cristal.
Que se quiebra con lágrimas.
Y se incrusta en el vacio de mi soledad.
Aun perteneces al recuerdo.
Y al fantasma sin rostro.
Allí te olvidare y allí te dejo.
Donde nada te dañe.
En mi jaula de seda negra, dentro de mi pecho.
Es solo el olvido que se niega a morir.
Es mi corazón ardiendo, con las lágrimas de tus ojos.
Es mí despedida mi último innuendo.
Es lo que sobro de la nada.
Es solo el día 1368 de tu venida.
Al reino de los muertos.

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