Hace un tiempo... cuando las cosas tenian ese tinte nada agradable me hallaba yo emputado con muchas cosas 2007, era... abril jamas fue mi mes, bueno dos malas noticias que me jodieron la tranquilidad, cosas que ya no veo como serias, pero en su momento cualquier mierda es seria.
Continuando me hallaba yo emputado, algo apesandumbrado, no diria deprimido, es dificil... que lo este, e imposible que lloro, salvo alguna ocacional lagrima interna que me corroe por dentro. Como sea era muy de mañana madrugue estaba por cruzar el umbral de mi universidad cuando me dije a mi mismo: no estoy de humor para pasar clases... y menos con ganas. Aasi que di la vuelta y comence a caminar como espiritu callejero.
La ciudad a las 6:45 am es a mi parecer como desierto oloroso, los sopores callejeros de un nuevo dia de otoño con ese viento que viene del mar le dan un toque unico, pocas personas deambulan. Aun mas dificil es encontrar una tienda abierta para comprar un maldito pucho, por suerte siempre preveo esto, siempre tengo reservas para la mañana. Y asi camino entre el ruido que cada vez despierta a la ciudad, sin sentido, sin razon solo sumido, en mis tormentosas ideas.
De pronto inconcientemente llego a un lugae que siempre me acoje en esta selva urbana, siempre me llama la plazuela del granado, donde desde adolescente pase alli, mis momento de letania cuando necesitaba estar solo en la ciudad.
Me siento enciendo un cigarrillo, alguien me dijo hace tiempo que cada maldito pucho es un recuerdo porque puedes atribuirle el sabor que desees, desearia no saberlo, porque muchos recuerdos vienen a mi, alli me encontraba yo en mi jodida letania, cuando un perro negro y callejero con las orejas caidas, y la cola tambien, se me acerco.... ¿yo no tenia comida?, pero no entendi bien sus intenciones hasta que vi en sus ojos una cierta empatia hacia mi.
De un salto se sento a lado mio, y me miro con una expresion de ¿y?... me senti extraño, porque a mi que me gusta la soledad y mas aun cuando estoy algo jodido, que no suelo hablar con nadie un perro venga a intentar darme compañia y de un cierto modo hablar.
Asi me pase 15 minutos o mas con el camarada perro, hablando de mis lios, el parecia asentir con la cabeza o simplemente me miraba mas fijo cuando mi todo de voz cambiana sentia una empatia un lenguaje sin comunicacion de parte de el. Le explique con detalle que me atormentaba y que que aconsejaba al respecto el solo me miraba con mas atencion y gruñia en señal de aceptacion de una idea. Un "nunca mas" me habria bastado en ese momento, pero por suerte eso no paso.
Luego de terminar mis quejas me levante del banco sintiendome mas tranquilo, y le dije al perro: eso es todo. El se bajo del banco de un salto y se fue, no sin antes mirar hacia atras y hacerme un ademan de adios.
En realidad me pregunta si ese perro era mas humano que yo, solo se que fue la conversacion mas reconfortante que tuve con un ser vivo.
jueves, 24 de diciembre de 2009
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