jueves, 18 de junio de 2009

COMO HUBIERA SIDO SI...

Como habria sido mi vida, si en vez de vivir en esta epoca, tan rapida... y sin frenos hubiera nacido en otra epoca historica, yo creo que hubiera sido asi:
El era un virtuoso varon romano, regido por tres cosas, la razon, la republica y los dioses... su familia no era noble de nacimiento, sus ancentros eran esclavos, pero se volvieron pronto clientes, luego ciudadanos con el tiempo.. su padre lo educo bien enseñandole los principios de virtud.
Jamas dejo que sus pasiones lo dominen, se mantenia calmo y actuaba siempre segun las leyes, era el ciudadano modelo. Se caso joven un matrimonio arreglado, el no la amaba, pero tenia que soportar sus cambios de humor constantes y su indecision, aun asi siempre estaba a su lado aunque no podia demostrar afecto, porque no era algo que le nacia, la apoyaba siempre.
Luego tuvo que partir un tiempo, a pelear por la republica fue sin pensarlo dos veces, dejo toda su modesta propiedad a mando de su mujer, y se fue. Por 6 años lucho sin descanso, y valentia, a pesar de que muchas fueron las oportunidades de estar con otras mujeres, no lo hizo...no amaba a su mujer, pero tenia una responsabilidad con ella.
Luego de los 6 años volvio sin aviso, por vez primera sonreia estaba en casa. Al entrar vio a su esposa con otro hombre fornicando, sin pensarlo dos veces decapito al amante y agarro a su mujer de los cabellos y le dijo: Bien podias pedir el divorcio antes de faltar al matrimonio, te hubiera dejado libre.. pero ahoro, para limpiar el nombre de mi familia debo matarte... sabes aunque no lo creas con los años he llegado a quererte un poco, asi que antes de que cambie de opinion vete y no vuelvas mas.
La mujer aterrada sale corriendo desnuda de la casa, los vecinos al agarran, gritandole, puta, ramera, impura... de los cabellos forcejeandola la arratran por toda la calle y atan a un poste, la apedrean.
Lo llaman, dicen que debe salir ha hacer justicia que si deber es matar a la mujer infiel, el dice: La desprecio publicamente, eso segun las leyes cuenta como divorcio ya no es mi mujer puede hacer lo que desee, dejenla libre.
Un vecino increpa: Bien tu mejor que nadie sabe la ley, y mientras era aun tu mujer te fue infiel...debes cumplire tu deber.
El sale con la espada en mano camina hasta el poste su mujer tiene el rostro desfigurado, por una fraccion de segundo, recuerda como ese rostro ahora destrozado era bello y como de vez en cuando sonreia, se acerca a ella y le susurra al oido: Yo te perdono, fue en parte mi culpa debi ser mas afectuoso, no solo bastaba con ayudarte siempre, ser tu pilar... yo te perdomo mi amor, pero la ley no, sera rapido.
El jamas titubeo, es la primera vez... asi que cierra los ojos, clva su espada en su estomago y la returce. La multitud vitorea el acto, el esta por derramar una lagrima, pero no sale y dice: Haya hecho lo que haya hecho, sera sepultada como debe, su cuerpo debe ser tratado no ira asi al estigia pondre dos monedas sobre su rostro y la quemare en una pira.
El intento cumplir lo que prometio, pero las leyes se lo prohibian, ella no merecia tener un paso al otro mundo digno.. el solo acato las leyes, y botaron el cuerpo de su mujer a los perros.
Pasaron los años, en inumerables guerras probo su valor con el tiempo ascendio hasta senador del imperio, ya que su confianza en las mujeres se perdio, adopto un hijo a el le enseño todo lo que el habia aprendido en la vida, con el tiempo su hijo le dio nietos. En su vejez era feliz con sus nietos les contaba historias de guerra y anecdotas suyas, y a diferencia que con su hijo era menos severo con ellos, al fin sentia que tenia una familia, a la edad de 90 años murio placidamente rodeado de su familia, con un solo cargo de conciencia, el de no haber cumplido la promesa que le hizo a su mujer, ella jamas cruzaria el estigia.
Ya en el otro mundo, recompensado por toda una vida de sacrificios vio desde la barca a su mujer en la otra orilla penando deformada y sin poder cruzar, el le pidio al barquero un intercambio el por ella, asi podia aunque condenado por al eternidad no deber nada a nadie, el barquero acepto.
Desde entonces en la orilla del estigia se ve a un hombre solitario tranquilo y sin pesares libre al fin de todo, sonriendo entre los malditos.